ALASKA EN AUTOCARAVANA – GUÍA PARA VIAJAR A LA ÚLTIMA FRONTERA

Sólo pasaron un par de segundos de silencio cuando aquel oso decidió cruzar la ruta que nos llevaba hacia uno de los glaciares más conocidos en Alaska. El ruido que hacíamos al caminar, al golpear nuestros cascabeles contra la mochila y al reírnos, -porque siempre vamos riéndonos cuando viajamos en grupo- no frenó el recorrido del inmenso mamífero de color negro con hocico humeante. No digo que tuviera hambre, pero sí que nada- ni nadie- iba a parar sus rutinas. La suerte estaba de nuestra parte (o no) cuando Pablo y Adriana vieron al oso a unos 5 metros de distancia, estaba justo en nuestro camino de vuelta y la posibilidad de volver a cruzárnoslo era bastante alta. Con los pelos de punta, la tensión, y un ligero atisbo de silencio (el afán de Mario y Andrea por querer verlo y mandarme callar continuamente) tuvimos que empezar a descender aquella montaña. Fue así como encontramos varias pistas y huellas de la vida de aquel oso: madrigueras, pisadas, zonas aplastadas por su paso campo a través e incluso alguna que otra cagada. Las pruebas eran evidentes y ya sabíamos algo del oso. Que sí, que no atacan porque sí, que huyen de los sonidos, que no tienen por qué ser peligrosos… Pero lo que ya conocíamos de nuestro amigo oso era que le importaba un comino acercarse a humanos, a él nada le iba a prohibir hacer su vida normal, pues estaba en su propia casa.

La bajada hasta el parking fue lenta, sudorosa y excitante, pues en las montañas de Estados Unidos siempre pasan cosas, siempre hay algo. A veces lo ves, otras lo escuchas y en ocasiones solamente lo sientes. A este oso lo sentimos, varias veces. Pero algunos afortunados hasta le miraron a los ojos compartiendo, en una milésima de segundo, un fugaz saludo de bienvenida.

BIENVENIDA A ALASKA, AVENTURERA.

Hoy hablamos de aventura, de hiking, de caravanas y de montañas (como siempre). Ah, ¡también de dinero! Pues en la última frontera de Estados Unidos, Alaska, es difícil no gastarse mucho dinero. Ese recóndito y frío estado que todos imaginamos completamente nevado, con vientos frescos e incluso esquimales, tiene mucho que enseñarte que probablemente te sorprenderá. Alaska es un lugar único, inmenso y lleno de parajes inigualables en cuanto a tamaño y distancias. Por eso, viajar a Alaska requiere de una buena preparación, o al menos de un estado físico/mental/aventurero en forma para digerirlo todo bien. En este viaje te verás es distintas situaciones: en medio de la nada disfrutando de su vida salvaje o haciendo un crucero con un cuadro postal repletito de ancianos (ok, y de orcas). Pues así se las gasta Alaska, te da una de cal y otra de arena, te lleva al extremo en alguno de sus remotos tesoros o te deja la tarjeta tiritando sin ofrecer mucho más a cambio.

GUÍA PARA VIAJAR A ALASKA

Viajar a Alaska no es algo que haga mucha gente y muchísimo menos desde España. Para nosotros, llegar hasta Anchorage, la capital, sólo consistía en hacer una escala y pagar $260. Vivir es Estados Unidos nos ha regalado la oportunidad de conocer todo el país y por eso, Alaska, estaba (obligatoriamente) en nuestra bucket list. Un destino remoto, lejano, bastante desconocido y lleno de joyas naturales y wild life. ¿Cómo podíamos perdérnoslo? Pero, lejos de la sensación de estar perdido entre los bosques, ríos y lagos de Alaska, en alguna ocasión nos vimos dentro de un viaje del inserso. Por eso, vamos a darte unos cuantos TIPS para que organices bien tu recorrido.

Primero, echa un vistazo al índice de esta entrada para que sepas lo que vas a encontrar:

  1. Cuando viajar a Alaska
  2. ¿Alquiler de coche o autocaravana?
  3. Viajar en autocaravana por Alaska
  4. Qué ver en la última frontera
  5. Parques nacionales de Alaska y cómo acceder a ellos
  6. Nuestra ruta para 12 días
  7. Qué saber de la acampada
  8. Otras cosas necesarias

1. CUÁNDO VIAJAR A ALASKA

¡Qué difícil es a veces decantarse por un momento u otro del año! Pues en Alaska especialmente, ya que en función del momento que elijas para viajar, tendrás un viaje u otro totalmente diferente. Vamos a ver las ventajas que ofrece cada estación del año.

Viajar a Alaska en invierno.

Durante el invierno, los días en Alaska son muy cortos. Las horas de luz se reducen considerablemente y puede que necesites más días para poder aprovechar bien el tiempo. En el invierno tardío, los días ya se van alargando más, por lo que marzo podría ser un buen mes para viajar a Alaska. Podrás disfrutar de sus paisajes completamente blancos y de la infinidad de actividades de invierno que hay disponibles: recorrer Alaska en moto de nieve, montar en trineo tirado por perros, hacer esquí, pescar en un lago congelado, bañarte en algunas de sus termas… ¡Ah, por cierto!, uno de los tesoros de esta época es que puedes disfrutar de la Aurora Boreal, especialmente en la zona de Fairbanks, situada más al Norte.

Viajar a Alaska en verano.

Sin embargo, si lo que buscas es un mayor contacto con la naturaleza, tu época es el verano. Durante la temporada de verano, Alaska te ofrece un viaje totalmente distinto al anterior. La oportunidad de recorrer el estado a tu aire con una tienda de campaña o una van, de hacer senderismo (sin necesitar raquetas de nieve o un equipo específico de invierno) y de ver osos, es única. Los paisajes dejan la nieve a un lado para convertirse en parajes verdes frondosos, con ríos caudalosos y vida salvaje.

Nosotros viajamos en la temporada de primavera, poco antes del verano, cuando han florecido los campos pero aún no ha terminado el deshielo, por lo que varias rutas que queríamos hacer seguían cerradas por estar llenas de nieve. Conocer Alaska en el comienzo del otoño es buen plan, pues al no haber comenzado las primeras heladas, encontrarás los hikes más accesibles que en primavera.

2. ¿ALQUILER DE COCHE O CARAVANA?

Pensando en cómo viajamos en Planeta Wander, contemplábamos dos formas de hacer el viaje: alquilando un buen SUV y llevando tienda de campaña o alquilando una RV (una autocaravana). La última opción fue la que finalmente escogimos, pues la facilidad para parar a dormir en cualquier lado de Alaska gratis, sumado a que podíamos cocinar en ella, dormir calentitos (pues junio todavía es un mes frío para acampar) y la independencia que nos daba, nos convenció definitivamente.

Eso sí, es carísimo.

3. VIAJAR EN AUTOCARAVANA POR ALASKA.

Una caravana para 5 personas, durante 12 días nos costó, con todos los gastos incluidos de mileaje, uso del generador y varios extras, 3.600$ con Great Alaskan Holidays. Si buscas algo más barato puedes encontrarlo en páginas de particulares.

Viajar en RV por Alaska es un lujo. Poder cocinar tu comida y no depender de su oferta hostelera no sólo abarataba gastos, si no que te ofrece una mayor variedad. ¿Y lo bien que sienta esa cervecita fría después de un trail? Sólo pagamos unas pocas noches en RV Parks por la necesidad de vaciar aguas y rellenar depósito y dormir dentro de algún parque nacional. ¿Qué es caro? Sí. Pero al ahorrarnos en alojamiento y comida, nos salía bastante a cuenta.

QUÉ INCLUYE LA CARAVANA

Lo mismo que una casa. Viajar en autocaravana, es, literalmente, viajar con la casa a cuestas. Y eso incluye la comodidad de poder tumbarte en la cama a leer un libro o a echarte una siesta en movimiento. Incluso ducharte. Es recordar el viaje en RV por Alaska y me vengo arriba con una sonrisa de oreja a oreja.

¿Cómo son las habitaciones?

Nuestra RV tenía 3 camas, una de ellas era supercómoda. Las otras dos no estaban mal. Dos de ellas eran tamaño queen size y la otra full size. Perfecto para nuestro equipo de 5 viajeros. Una de las camas queen estaba encima de los asientos del conductor y copiloto. La otra (la buena) estaba ya montada en la parte trasera de la RV; y la tercera, se montaba en la cocina, con los cojines del sofá y la tabla de la mesa del comedor.

Sólo nos incluía dos juegos de sábanas y mantas, por lo que alquilamos los otros tres que necesitábamos como materiales extra.

¿Y la cocina?

Su cocina estaba totalmente equipada, 3 fuegos para cocinar, un microondas que funcionaba con el generador encendido y una nevera enorme con congelador. Además de todo el espacio para almacenar comida y utensilios. También incluía una sartén, varias ollas de distintos tamaños, cubiertos, escurridor, vasos, tazas, platos llanos, hondos, grandes, pequeños. Palas y cazos. Bowls de distintos tamaños. Sal y pimienta. No incluye cafetera, pero por 10$ la decidimos alquilar: nos duró dos días, salió disparada por los aires en plena conducción y se rompió.

¿Cómo funciona el baño?

El baño tiene ducha con agua caliente que funciona a gas y un señor retrete que nos hacía bastante bien el apaño. Vaciar el agua gris (así llaman al agua que se acumula de la ducha y fregadero) y el agua negra (la del inodoro) fue menos asqueroso de los esperado. Pues a través de un sistema de tubos muy sencillo, se conectan a los depósitos, conocidos por DUMP STATION, y prácticamente ellos solitos hacen su trabajo, ¡ni rastro de excrementos!

La Rv incluía dos juegos de toallas, pero al alquilar el juego de sábanas para todos, nos dieron también las toallas. Cada uno teníamos 3 tamaños; un lujo.

El comedor.

En un pequeño espacio y frente la cocina, se encontraban los asientos tipo sofá, en forma de U y con una mesa modular en medio. Ese mismo espacio es el que se convertía en la cama full. A lo mejor no era el comedor más cómodo, pero los 5, apretaditos, comimos y cenamos ahí durante casi dos semanas.  

¿Cuántos compartimentos tiene?

En las RV hay compartimentos para almacenar de sobra. Tanto para guardar la comida, como armarios y cajones para guardar la ropa. Todos están provistos de un buen sistema de cierre para que nada se caiga una vez en marcha. No te olvides de no dejar nada fuera de ellos o te pasará como a nosotros con la cafetera.

4. QUE VER EN LA ÚLTIMA FRONTERA

Parques nacionales de Alaska

Alaska tiene un total de 7 parques nacionales pero no es posible llegar y/o interactuar con todos ellos. Como hablar sobre los parques nacionales lleva un rato, he escrito sobre ellos a continuación, en el apartado 5. Pero cuenta con que probablemente visites: Denali, Kenai Fjords y Wrangell St. Elias. Y con menos probabilidad igual llegas hasta Lake Clark, Glacier Bay, Artic Gates o Katmai.

Anchorage

Su capital y donde aterrizan las mayoría de los vuelos, es Anchorage. Sin tener mucho que ofrecer, en Anchorage podrás recoger tu coche de alquiler y rematar los últimos preparativos: compras de comida, material de acampada, ropa de abrigo, etc.

Fairbanks

Además de Anchorage, verás que Fairbanks es otra de las ciudades principales de Alaska, conocida sobre todo por las auroras boreales. No hay mucho que hacer en Fairbanks más que perderte por sus alrededores sin contaminación lumínica y tratar de encontra a la reina verde.

North Pole

Muy cerquita de Fairbanks podrás encontrar North Pole, una inmensa tienda navideña en la que está Santa Claus (el auténtico, por su puesto) algunos días de la semana. Nada más allá del espectáculo de revivir en primavera el espíritu navideño, nos dio la oportunidad de mandar a las sobris una postal preciosísima, que llegó en Navidades, firmada por Papá Noel.

Chena Hot Springs

Este lugar bastante conocido, seguramente tenga algo de gracia en invierno, cuando uno se baña con todo nevado. Pues se trata de unas termas bien calentitas, al aire libre, con alguna otra piscina interior. Nuestra experiencia fue, buff, -venga, lo digo- casposa. Un lugar cutre, en el que el olor a húmedo, a hongos y el ambiente, dejaba mucho que desear. Además, me sentí como una persona mayor cuando me dio tal bajón de tensión.

Península de Kenai

Como su nombre indica, en esta península se encuentra uno de los parques nacionales más impresionantes de Alaska: el Kenai Fjords National Park. Además de dos pequeñas ciudades que dominan esta zona: Seward y Whittier.

– Seward

La primera ciudad y más importante de la península es Seward, además de ser el puerto más importante de Alaska. Este lugar tan pintoresco es la puerta de entrada a uno de los parques nacionales más accesibles de Alaska: Kenai Fjords National Park, donde hicimos dos rutas increíbles (que también os explico más abajo).

Una de las actividades más concurrida en esta zona de Alaska, sobre todo durante el verano, son los cruceros. Pero no solo aquellos en los que pasas varios días viajando mientras vives en un barco. También hay recorridos de varias horas por los fiordos para enamorarse de la Resurrection Bay: esto es obligatorio (y te lo cuento más abajo). Además, son infinitas las especies de animales que vas a encontrar durante el recorrido: leones marinos, ballenas, orcas, frailecillos… También podrás disfrutar de cerca de varias lenguas glaciares que se encuentran entre fiordos.

– Witthier

Para llegar hasta esta pequeña ciudad hay que pasar un tunel muy curioso, controlado por algo parecido a un peaje, pues es de pago y su precio es de 15$. Cada sentido para atravesar este tunel se abre cada 30 minutos, pues sólo cabe una línea de coches. Una vez sales del tunel, ya tienes acceso a la original ciudad de Whittier, en la que no encontramos mucho atractivo, la verdad.

Valdez

Valdez. Ay Valdez. Aún recuerdo ese largo trayecto hasta Valdez, con nevada incluida por el camino y panorámicas preciosas. Pues en un momento dado, paramos de golpe al ver una bonita cascada y un pequeño y verde cañón. Más allá de esto, nuestras expectativas se derrumbaron cuando nos dimos cuenta que no estábamos en la temporada del salmón.

– Ver leones marinos pescando salmón.

Nuestro ibjetivo era visitar una piscifactoría de salmones, a la que suelen acudir grupos de leones marinos para comerse a los salmons mientras están en pleno desove. Nuestra sorpresa fue encontrarnos completamente vacío aquel lugar. Nos dijeron que los salmones llegaban en julio, todavía quedaba un mes.

– Glaciar Lake.

Nos pusimos manos a la obra para buscar otros planes y decidimos ir al Glacier Lake, un bonito lago lleno de placas de hielo. Hicimos una pequeña ruta que rodeaba parte de ese lago y… pues no estuvo mal.

– Hacer kayak por algún glaciar de Valdez.

Había varias opciones de hacer kayak entre pequeños icebergs pero se nos resistió por ser, una vez más, un plan que superaba los $70 por persona. Es un apena que Alaska sea taaan excesivamente caro. Pues yo me he quedado con la sensación de no haber disfrutado al 100 por 100 precisamente por no gastar cantidades desorbitadas.

EL AUTOBÚS DE ‘INTO THE WILD’

Muy cerquita de Denali National Park, se encuentra una réplica del autobus de Hacia lo Salvaje. Como muchos sabréis, el auténtico bus de la película, estaba en una zona de muy difícil acceso en la que varias personas murieron tratando de encontrarlo. Pues bien, si te gustaría verlo, en la Brewing llamada XXX tienen una réplica llena de información sobre la vida real de su protagonista.

Monte Denali: el más alto de Estados Unidos

El monte Denali (antiguo Mckinley), es el pico más alto de EEUU con 20,310 ft. Desde el parque de Denali en los días clareados, puedes observarlo desde algunas de sus rutas. También, existe la posibilidad de hacer una parada en el parque estatal Denali, donde la la panorámica al Denali y sus hermanos pequeños es alucinante.

Glaciar Matanuska

Este precioso glaciar se trata de un paraje privado. Pese a su belleza, no nos gusto mucho el modo en que nos hicieron conocerlo. Según la compañía que lleva su gestión, en la temporada en la que estábamos había que conocerlo con guía privado sí o sí. Además te obligaban a llevar casco y crampones, que por suerte los incluía el precio de la rutita: nada más y nada menos que 60$.

Igualmente, ver un glaciar de esas dimensiones y con tales formas en tonos fríos, fue una bonita experiencia y una de las primeras que tuvimos en Alaska.

5. PARQUES NACIONALES DE ALASKA Y CÓMO ACCEDER A ELLOS

Siempre que viajes a un parque nacional en EEUU debes chequear su página oficial, donde encontrarás todo lo relativo a tu visita. Puedes entrar en nps.gov. Ahí verás que en ciertas épocas del año algún parque está cerrado, algunas de sus rutas inaccesibles o incluso información sobre si necesitas hacer una reserva previa para acceder.

En cualquier caso, te voy a explicar qué parques nacionales hay en Alaska, cómo visitarlos y si requieren de reserva previa.

Denali National Park.

Llegar a Denali en coche es fácil y sencillo. Las carreteras están bien y sus panorámicas son preciosas. Lo que puede desencajar tus planes es la manera de introducirte para conocer sus interiores.

Actualmente, para poder meterte dentro del parque y poder disfrutar de su fauna y naturaleza, debes comprar tickets para el autobús de tránsito. Estos tickets tienen un precio de 60$. Necesitas comprarlo sí o sí, incluso si quieres hacer backcountry lo necesitarás para llegar hasta el lugar en el que empieces tu aventura. Pues para llegar más allá de la milla 15, (la carretera del parque tiene hasta 88 millas) debes acceder en este autobús. Cuanto más te metas, más posibilidades de encontrar osos, alces, caribúes, linces y vida salvaje en general.

En este enlace puedes comprar los tickets del bus: reservedenali.com.

La única manera de meter tu coche al parque es reservando algunos de los campgrounds que se encuentran en el interior del parque. Pero eso no te da derecho a pasearte luego a tu aire, por lo que tengo entendido, igualmente necesitarás el pase de alguno de estos autobuses.

Te recomiendo que lo compres con tiempo, pues nosotros fuimos a reservarlo en el mismo parque para el día siguiente y no quedaban plazas. También depende de la época en la que visites el parque, la afluencia de turismo será más o menos alta; y, si es fin de semana, o no.

Kenai Fjords National Park

Acceder a este parque es muy sencillo, pues puedes llegar perfectamente con tu coche.

Una de las actividades más comunes en este parque es hacer un crucero por los fiordos y ver ballenas, orcas, glaciares… No necesitas reservarlo con mucho tiempo de antelación, pero sí con un par de días de margen para asegurarte este bonito paseo por el mar. Nosotros lo reservamos con la compañía Major Marine Tours y el precio suele rondar los $150/$200 por persona.

Exit Glacier

Además de esta actividad privada, hicimos un tramo de la ruta que asciende hasta el Exit Glacier. Un hike muy bonito que te lleva a lo alto de un glaciar. La pena fue encontrarlo totalmente nevado y no poder terminarla. Por el camino de subida, en un descanso para beber agua, ¡apareció un oso negro!. Yo no llegué a verlo, pero uno de nuestros amigos cruzó hasta la mirada con él, pues el oso cruzó el camino por el que íbamos, justo por detrás de nosotros. La verdad es que ese lugar barruntaba un oso continuamente, incluso los nervios de poder cruzarnos con uno me hacían agitar más intensamente el cascabel (que se supone que hay que llevar en las rutas para que los osos sepan que andas por ahí y no les pilles de sorpresa). Durante todo el camino de vuelta (por el que andaba el oso que había venido a visitarnos), vimos un montón de pistas de su paso por ahí: madrigueras, pisadas, cacas, su paso por encima de las plantas… en fin, estaba claro que nos habíamos metido de lleno en su casa.

Portage Glacier

Una de las rutas más bonitas que hicimos por Alaska fue la del Glaciar Portage. Un Glaciar más, bajo el que se forma una laguna con algún pequeño iceberg. Ideal para refrescarse los pinreles xD (estoy de broma, aunque yo los metí y qué sensación más extraña).

WRANGELL – ST ELIAS NATIONAL PARK

Este es uno de los imperdibles de Alaska. El parque nacional Wrangell – St. Elias es el más grande de todo Estados Unidos. Llegar hasta él no es fácil, pues hay que pasar por la McCarthy Road, una carretera de gravilla que muchas compañías de coches y RV de alquiler desaconsejan o prohíben utilizar. ¿Qué quiere decir esto? que si pinchas una rueda, estás vendido y nadie te cubre los gastos. Se tardará al rededor de 3 horas en llegar a McCarthy, el pueblo habitado más cercano al parque nacional desde Chitina, el que es el último «poblado» situado en carretera asfaltada antes de llegar este destino.

Al viajar en RV, varias personas nos desaconsejaron que condujésemos por la McCarthy Road, así que contratamos un shuttle que nos recogío en el miniareopuerto de Chitina y nos llevó hasta McCarthy. Nos costó 135$ a cada uno. Sí, increíblemente caro, pero qué queréis que os diga, nos asustaron tanto que era o pagar o no ir. Una vez allí, vimos que podríamos habernos arriesgado con la RV, despacito y con buena letra, porque la carretera era de gravilla, pero oye, correr un pequeño riesgo… ¡siempre suma la adrenalina! Lo que estaba claro es que nos hubiera tocado sujetar puertas y cosas, porque en cada bache se nos caía de todo al suelo, ¡no me quiero imaginar el espectáculo que hubiera sido!

Así que si estás dudando, te animo a que vayas con mucho cuidado con tu coche o RV de alquiler para ahorate ese dineral del shuttle (pero yo no te lo he dicho, ¿eh?).

Como no llegamos con nuestra propia RV, en la que dormíamos pláaaacidamente todas las noches, nos llevamos la tienda de campaña para acampar allí y no tener que pagar ninguno de los carísimos lodges de esa zona.

Este parque nacional fue el que más me gustó de todo Alaska. McCarthy es un pequeño y encantador pueblo hippy, a 5 millas de Kenicott, otra población sin habitantes, pueblo minero y abandonado, a las puertas del parque nacional. Para llegar a Wrangell, debes coger el shuttle en McCarthy que te lleva al remoto pueblo minero de Kenicott y ahí comenzar tu ruta.

Creo que es buena idea pasar varias noches en esta zona, incluso acampar en cualquiera de los lugares en los que está permitida la acampada libre en medio del parque nacional.

Hay dos rutas principales:

  • Root Glacier: te lleva hasta las preciosas lenguas glaciares.
  • Bonanza Trail: te sube hasta las minas abandonadas.

Nosotros hicimos la del glaciar y la sensación de esta encima de la masa de hielo fue de lo más impresionante de Alaska. La ruta para llegar a la mina de Bonanza estaba aún llena de nieve por lo que era imposible hacerla durante esta temporada.

Lake Clarck o Katmai National Park

Estos dos parques nacionales de Alaska se encuentran lejos de cualquier civilización y acceder por tierra o mar no es tarea sencilla. La única forma que hay actualmente de visitarlos es en avioneta y, evidentemente, pagando un buen precio. ¿Cuál es la recompensa? Ver unos cuantos osos pescando salmón o paseándose por paisajes inigualables. El precio ronda de los 700 a los 1000$ y hay que reservar con antelación. Estudia bien la época de osos, pues estos tours no están abiertos todo el año. Nosotros no tuvimos la suerte de conocer alguno de estos parques, pues el verano pasado vimos muchos osos en libertad y, aunque me quedé con las ganas, decidimos no invertir tanto dinero en una excursión.

Glacier Bay National Park

La bahía de los glaciares de Alaska está situada justo al otro lado de Canadá y, con las fornteras cerradas, era imposible llegar hasta ahí. De todas maneras, no llegamos a estudiar este parque nacional, pues como veis, en Alaska muchos de los parques son casi inaccesibles. Eso sí, los glaciares de esta zona de Alaska deben de ser salvajes. Nos conformaremos con todos los que vimos en la península de Seward y Kennicott, que no se quedan cortos.

Artic Gates National Park

Las puertas del Ártico, sólo con ese nombre ya dan ganas de conducir la Dalton Highway hasta el norte para llegar hasta el Ártico. Pero la realidad es que la mayoría de las compañías de alquiler prohíben el uso de esta carretera por su mala infraestructura. Yo soy de las partidarias de «quien no arriesga no gana», pero cuando me puse a investigar sobre este parque nacional, descubrí que era prácticamente inaccesible, que casi no se podía interactuar con él. Por eso lo quitamos de la ruta. No sólo había que arriesgarse a conducir por una carretera en mal estado durante horas, si no que llegar hasta ahí suponía dejar otras cosas atrás y lo único que podíamos hacer era llegar hasta su entrada.

6. NUESTRA RUTA PARA 12 DÍAS

  • Día 0: Vuelos Dallas – Salt Lake City – Anchorage
  • Día 1: Anchorage
  • Día 2: Matanuska Glacier
  • Día 3: McCarthy
  • Día 4: Kennicott y Wrangell St. Elias National Park
  • Día 5: Valdez
  • Día 6: North Pole, Fairbanks y Chena Hot Springs
  • Día 7: Denali National Park
  • Día 8: Denali National Park
  • Día 9: Denali National Park
  • Día 10: Whittier
  • Día 11: Seward
  • Día 12: Seward-Anchorage

7. QUÉ SABER DE LA ACAMPADA EN ALASKA

Acampar en Alaska es una de las mejores opciones si viajas en pleno verano. Y cuando digo verano, me refiero a los meses de julio (finales) y agosto. Pues antes puede que aún haga mucho frío o que las rutas de acampada estén cerradas por la nieve.

Hacer backcountry es una de las opciones más aventureras. Se trata de adentrarse en la naturaleza con la tienda de campaña a cuestas (o sólo con el saco para hacer vivac) para pasar la noche en las zonas aptas para ello; pero no en campings, si no en medio de la naturaleza con todo lo que ellos conlleva. En algunos de los parques puedes pedir información en el visitor center para saber en qué lugares está permitida la acampada libre. Ten en cuenta que, a veces, tienes que llevar una caja de metal para guardar la comida (ya sabes, los osos, los alces… pueden sentir interés). Por eso es importante que antes de hacer acampada, estudies bien las opciones.

8. OTRAS COSAS NECESARIAS

  • Recuerda llevar un cascabel o un spray anti-osos para hacer rutas por Alaska y evitar encontronazos con osos.
  • Prepara los sentidos para estar alerta: nunca sabes que animal puede aparecer y muchos son muuuuy rápido y a veces te los pierdes.
  • Escoge un buen equipo de viaje , pasarás varias horas dentro de una pequeña casa con ruedas.
  • Planea una buena ruta teniendo en cuenta las condiciones climatológicas y la época en la que viajes.
  • Prepárate para las caminatas de kilómetros si viajas en primavera/verano, o para el frío y las pocas horas de luz si viajas en invierno.
  • No olvides llevar una tienda de campaña por si a caso 😉 ¡y disfruta de las aventuras que te ofrece este viajazo!

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¿Qué te ha parecido Alaska? ¿Era como lo esperabas? Al menos, espero haberte inspirado un poco y que haya vivido más cerca nuestras aventuras 🙂

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